Very, very strong

martes 31 de enero de 2017, 23:13h

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La promesa del presidente de EE.UU. de llevar el crecimiento a una tasa anual del 4% es más exigente ahora que sabemos que la economía creció un 1.6% el pasado año, un punto menos que en 2015 (2.6%), y el menor de los cinco últimos años.

En el último trimestre (1.9% anualizado) el frenazo fue importante sobre todo a consecuencia del desequilibrio exterior, que detrajo 1.7 puntos de crecimiento. Nada nuevo, pero poco tardó el equipo presidencial en llevar el ascua a su sardina: “Si esto ocurrió este trimestre, imagine lo que ha hecho todos estos años”. Lo importante: se mantiene el consumo con un ritmo de expansión estable en el 2.5% en línea con el promedio de los dos últimos años, y merece mención la mejora de la inversión empresarial con un alza del 3.1% después de un año de continuado descenso. El mercado esperaba un dato mejor (2.2%), pero las cifras de crecimiento son regularmente revisadas y las primeras estimaciones tienen una incidencia limitada. Es al poner el foco en el déficit comercial, cuando estamos obligados a prestarle atención ahora, después de que durante lustros, la balanza comercial dejase de tener el protagonismo que tuvo en los años del Acuerdo Plaza que condujeron a una fuerte depreciación del dólar en los años 80 del pasado siglo. El relativo equilibrio entre los grandes pares de divisas tras los ajustes derivados de aquellos acuerdos, junto a la apertura y globalización de la economía mundial dejó poco a poco atrás la preocupación por los déficits globales que pasaron a ser un asunto bilateral. El extremo de esa falta de preocupación por los desequilibrios exteriores se produjo en la UE, donde algunos países como España llegaron a acumular en los años previos a la crisis un desequilibrio anual por cuenta corriente equivalente al 10% del PIB con la aparente tranquilidad de los gestores públicos que argumentaban que la moneda única limitaba en mucho los riesgos asociados a tales desequilibrios por la facilidad de encontrar ahorro exterior que financiase el déficit.

“La promesa del presidente de EE.UU. de llevar el crecimiento a una tasa anual del 4% es más exigente ahora que sabemos que la economía creció un 1.6% el pasado año, un punto menos que en 2015 (2.6%), y el menor de los cinco últimos años…”

EE.UU. tiene un déficit comercial relativamente estable -alrededor del 4% de su PIB-, que nunca ha tenido dificultad de financiar y que tiene en China su principal origen. A pesar de que la amenaza más directa recae sobre Méjico con un déficit de 60 millardos, es China con casi 400 (la mitad del total), junto con Alemania (80) y Japón (70) quienes explican el grueso de su desequilibrio comercial. Por tamaño y argumentos, es el caso chino el que nos va a dar la escala de hasta dónde está dispuesta la nueva administración a aplicar la política de aranceles del 45% con la que el presidente amenazó en campaña. China se mantiene ausente de la frenética actividad del nuevo presidente, quizá porque está a la espera del nuevo secretario del Tesoro, -pendiente de la confirmación del Senado-, o quizá porque se ha dado cuenta de la complejidad y los daños auto infligidos de una decisión así arrastraría, por ejemplo, a los agricultores de Indiana, donde el vicepresidente ha sido Gobernador. La renuncia norteamericana a continuar en las conversaciones del TTP que inicialmente excluía a China, pero que tenía la vocación de que un día no muy lejano aceptase sumarse -y por tanto respetar las reglas del comercio internacional-, la tensión en la relación comercial entre las dos grandes potencias, nos va a devolver pronto a los tiempos donde los pares de divisas vuelvan a correlacionar su evolución con la de los saldos de las balanzas comerciales. Y ahora la pregunta: ¿Romperá esta administración con la política de dos décadas del mantra “Es interés de EE.UU. un dólar fuerte”? Para responder a esto, habrá que esperar a que el Senado confirme al nuevo secretario del Tesoro. De momento, lo que ha declarado a los senadores es que el dólar está “very, very strong”. Un aviso.

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